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Noticias de salud en español Con frecuencia no se informa de las conmociones cerebrales de los deportistas jóvenes, según un informe Por Steven Reinberg
Reportero de Healthday

MIÉRCOLES, 30 de octubre (HealthDay News) -- Hay una "cultura de resistencia" generalizada en muchos deportes practicados por jóvenes que a menudo hace que los deportistas no comenten sus conmociones cerebrales y no se les dé el tratamiento que necesitan, según un nuevo informe estadounidense.

Esta cultura permanece a pesar de que cada vez hay una comprensión mayor de que todas las conmociones provocan algún tipo de lesión cerebral, según el informe del Instituto de Medicina (IOM) publicado el miércoles.

"Sabemos que las conmociones son frecuentes y potencialmente graves", comentó el vicepresidente del comité del IOM, el Dr. Frederick Rivara, profesor de pediatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington, en Seattle.

Al revisar los datos sobre las conmociones sufridas por los jóvenes de 5 a 21 años, el comité formado por expertos independientes halló que las tasas de conmociones de las que se ha informado son más altas en los deportistas de secundaria que en los jugadores universitarios en deportes como el fútbol americano, el lacrosse masculino, el fútbol y el béisbol. Y a pesar del despliegue publicitario, el comité halló que los diseños de los cascos actuales protegen poco contra las conmociones.

Tracey Covassin, profesora asistente de kinesiología en la Universidad Estatal de Michigan en East Lansing, señaló que quizá no se hable de las conmociones por varias razones.

"Todavía hay entrenadores y padres que piensan que los niños han de ser duros y seguir jugando, o que si no se lo dicen a nadie la conmoción desaparecerá", indicó Covassin, que ayudó a preparar el informe.

Los deportistas jóvenes tampoco saben que tienen una conmoción o no se dan cuenta de las consecuencias de jugar con una conmoción, comentó.

"Quizá piensen también que pueden dejar de jugar y perder su titularidad en el equipo", señaló Covassin.

Según el informe, las conmociones se producen más a menudo en los partidos que en los entrenamientos (excepto en la animación) y se sufren más a menudo en el fútbol americano, el hockey sobre hielo, el lacrosse, la lucha, el fútbol y el básquetbol femenino.

Las tasas también son mayores en los niños con antecedentes de conmociones y en las deportistas femeninas.

En algunos deportes donde más probabilidades hay de que se produzcan las conmociones no se llevan cascos, indicó Covassin. Por otra parte, en todo caso no se ha hallado ninguna evidencia científica de que los cascos puedan protegen a los deportistas de las conmociones cerebrales.

Rivara explicó esto: "Aunque los cascos están diseñados para evitar las fracturas del cráneo y el sangrado intracraneal, y son bastante efectivos en eso, hay muy pocas evidencias científicas de que los cascos eviten las conmociones".

Tampoco hay evidencia de que los productos como los protectores bucales o las cintas para la cabeza de los futbolistas protejan a los jugadores de las conmociones cerebrales, indicó Rivara.

Normalmente los niños se recuperan de una conmoción cerebral en dos semanas, pero en entre el 10 y el 20 por ciento de los casos los síntomas de la conmoción duran semanas, meses o incluso años después de la lesión, hallaron los investigadores.

El Dr. Robert Glatter, médico de emergencias en el Hospital Lenox Hill en la ciudad de Nueva York, afirmó que las consecuencias a largo plazo de las conmociones, sobre todo las múltiples, pueden incluir cambios en la memoria y problemas mentales, como, por ejemplo, dificultades a la hora de concentrarse.

"Tenemos que abrirnos camino a través de esta 'cultura de la resistencia'" que anima a los deportistas lesionados a seguir jugando, afirmó Glatter. "Después de una conmoción, los niños necesitan un descanso mental además del descanso físico. Lo más importante es mantener a un niño sin ir a la escuela para asegurarse de que tiene un periodo de descanso y permitir que se cure".

Los deportistas que juegan antes de que su cerebro se haya curado pueden ponerse en riesgo de padecer unas consecuencias más graves si sufren una segunda lesión cerebral, afirmó Glatter.

Tales consecuencias podrían incluir la depresión, halló el comité después de revisar las encuestas de deportistas profesionales retirados.

Los autores del informe afirmaron que se necesita mucha más información sobre los casos de conmociones cerebrales y los daños relacionados con ellos. Instan a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) a que empiecen a recoger datos sobre las conmociones sufridas por los deportistas jóvenes y a categorizarlos según el deporte de que se trate, el sexo y la edad.

Además, "es necesario que haya estudios a largo plazo sobre lo que ocurre después de que los niños sufren conmociones a una edad temprana", indicó Rivara.

El informe también pide que se realice un estudio sobre las reglas y las regulaciones de los deportes para ver si podrían afectar al riesgo de sufrir una conmoción.

"Finalmente, existe la necesidad de programas educativos para cambiar esta cultura de la resistencia", indicó Rivara.

En Estados Unidos, el número de personas de hasta 19 años de edad tratadas en las salas de emergencias por conmociones y otras lesiones cerebrales traumáticas relacionadas con el deporte y las actividades recreativas aumentó de 150,000 en 2001 hasta 250,000 en 2009.

El IOM ofrece consejos objetivos y basados en evidencias a los legisladores y al público.

Más información

Para más información sobre las conmociones cerebrales, visite la Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2013, HealthDay

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